No se imaginan como yo espero cada
martes a las 10 am para ponerme mi uniforme de fútbol y jugar con ellos, así
sea para ver a esos niños ir detrás de un balón sin cansarse jajaja y verlos
tan felices. La sensación que tengo cuando los veo alegres no la
puedo describir, pero lo que más me motiva ir cada martes es que ellos están
tan pendiente a su fútbol que no piensan en la vida que llevan y eso es lo que
se quiere Llenarlos de felicidad y opacar los malos mementos que han tenido.
Es tan gratificante ayudar y hacer
feliz a los demás y más cuando son niños que no han tenido una niñez normal.
Y por el otro saldo seguir siendo el mismo joven
alegre que le hace sacar sonrisas a los demás y más aún cuando lo necesitan y ademas ser SIEMPRE el hijo
y hermano mamador de gallo que alegra la casa.
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